
- Marcas como GoDaddy, redBus y Haraku Ramen convirtieron productos en experiencias activas.
- Poco a poco, las campañas publicitarias dejan de comunicar y empiezan a diseñar comportamientos.
- El producto se está transformando en medio, plataforma y contenido dentro de la estrategia de marketing.
Las campañas publicitarias ya no se limitan a comunicar atributos o beneficios, para ser exitosas, deben hacer otra cosa. En distintos mercados, las marcas comienzan a diseñar experiencias completas donde el producto deja de ser el centro del mensaje para convertirse en el propio medio.
Tres casos que ganaron premios en 2025 (GoDaddy, redBus y Haraku Ramen) muestran cómo esta lógica se despliega en distintos contextos: desde el marketing B2B hasta la cultura gamer y el turismo gastronómico.
Aunque sus ejecuciones son diferentes, comparten un mismo principio: el valor ya no está sólo en lo que el producto dice, sino en lo que permite hacer.
Del storytelling al diseño de experiencias
El caso de GoDaddy con “Act Like You Know” parte de una tensión común en el mundo emprendedor: la falta de confianza para construir una presencia digital. En lugar de explicar funcionalidades, la marca construye una narrativa donde el producto (GoDaddy Airo) se integra dentro de una experiencia aspiracional.
La campaña utiliza a Walton Goggins y un objeto simbólico (unas gafas) para convertir un demo funcional en una pieza cultural. Aquí, la campaña publicitaria no sólo comunica una idea; diseña una percepción: usar el producto equivale a “actuar como si supieras lo que haces”.
El sistema incluye contenido social, amplificación con influencers y presencia en el Super Bowl 2025, pero el punto clave está en cómo el producto se vuelve parte de una narrativa que se puede consumir, compartir y replicar.

En paralelo, redBus aborda otro problema: la pérdida de visibilidad del street food frente a plataformas digitales y cadenas globales.
En lugar de lanzar una campaña tradicional, crea FoodMap Malaysia, una herramienta que integra a los vendedores dentro de los hábitos de descubrimiento de la Gen Z.
Aquí, la campaña publicitaria no se limita a contar una historia: construye una plataforma participativa. Los usuarios no sólo consumen contenido, sino que lo generan, lo organizan y lo utilizan para planificar experiencias reales.
El producto (en este caso, la app) se convierte en un sistema vivo de descubrimiento cultural.

Cuando el producto se convierte en medio
El caso de Haraku Ramen lleva esta lógica a un terreno distinto: el diseño físico del producto. La marca desarrolla un solo fideo de 3.5 metros que permite comer sin usar las manos mientras se juega.
A diferencia de los otros ejemplos, aquí no hay una narrativa compleja ni una plataforma digital. La innovación ocurre directamente en el objeto. Sin embargo, la lógica es la misma: el producto no se promociona, se experimenta.

La campaña publicitaria se apoya en contenido social y en la cultura gamer, pero el verdadero diferencial está en que el producto resuelve un comportamiento específico: los gamers no quieren pausar.
Este tipo de ejecución muestra una diferencia clave entre mensaje y comportamiento. Mientras muchas campañas comunican ideas, este caso diseña una acción concreta. Comer mientras se juega deja de ser una fricción y se convierte en parte de la experiencia.
Una tendencia: el producto como sistema de marketing
Estos ejemplos permiten identificar un cambio mayor en la estrategia de marketing. Las campañas publicitarias que convierten productos en experiencias no dependen únicamente de creatividad en la comunicación para ser exitosas, sino de cómo el producto se inserta en la vida del usuario.
En los tres casos, el patrón estratégico cambia:
- GoDaddy convierte un demo en entretenimiento cultural
- redBus transforma una herramienta en una plataforma social
- Haraku Ramen redefine el producto como solución de uso
El punto en común es que el marketing deja de estar separado del producto. En su lugar, ambos se integran en un mismo sistema.
Para marcas en América Latina, este enfoque implica pensar más allá de la pieza publicitaria. No se trata sólo de qué decir, sino de qué diseñar: experiencias, comportamientos o plataformas que generen interacción real.
Además, estas campañas publicitarias funcionan incluso sin depender del contexto cultural original para tener éxito.
El principio es transferible: identificar un comportamiento existente y construir una solución que se integre de forma natural en él.
En ese sentido, el producto deja de ser un elemento estático dentro del funnel de marketing. Se convierte en un punto de contacto dinámico que puede generar contenido, conversación y uso continuo.
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