
El CEO que dijo “No lo sé”
Hubo una época en la que yo pensaba que ser CEO significaba tener respuesta para absolutamente todo. Entrar a una sala de juntas era casi como subir a un escenario: alguien preguntaba sobre ventas, marketing, tecnología, finanzas o recursos humanos, y se esperaba que la respuesta saliera de inmediato. Dudar parecía un lujo. Decir “no lo sé” era impensable. Como si el puesto viniera con la obligación de ser una enciclopedia ambulante.


