
El verdadero competidor de tu marca no siempre vende lo mismo que tú
Uno de los errores más frecuentes en estrategia de marca es definir la competencia mirando únicamente el anaquel, la categoría o el directorio de empresas del sector.
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Uno de los errores más frecuentes en estrategia de marca es definir la competencia mirando únicamente el anaquel, la categoría o el directorio de empresas del sector.

Una marca no envejece cuando cumple años, sino cuando deja de representar el negocio que existe detrás de ella.

Durante años, el mercado confundió el papel del estratega de marca con el del creativo.

Durante años repetimos una idea con demasiada seguridad: “todo se va a volver digital”. Y sí, muchas cosas se volvieron digitales.

En marketing solemos hablar del diseño como herramienta para atraer. Pero pocas veces se habla de su función contraria: alejar.

Hay marcas que explican demasiado y aun así no dicen nada. Otras, en cambio, cuentan una historia completa antes de que alguien lea el primer copy.

Hay marcas que no cuestan tanto, pero se sienten caras. Y esa diferencia, aunque parezca superficial, es una de las zonas más interesantes del branding contemporáneo.

Una marca líder no siempre es la que más vende, sino la que logra que la categoría empiece a parecerse a ella.

Durante años, el diseño cargó con una etiqueta incómoda dentro de muchas empresas: ser “la parte bonita”. El área que entra al final para hacer que una presentación se vea mejor, que un empaque luzca más atractivo o que una campaña tenga más impacto visual.

En un entorno donde el dedo pulgar decide más que cualquier estrategia, el branding dejó de ser una experiencia contemplativa para convertirse en un ejercicio de impacto inmediato.