Carlos Andrés Mendiola
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@carlosamendiola
No hay quinta mala, dicen por ahí.
También dicen que “la vida es un juego”.
Pixar lo sabe jugar. En poco más de tres décadas, inició un estudio precisamente con “Toy Story”, la primera película realizada por completo en computadora, y cambió el rostro de la animación y la historia del cine. “Toy Story” es hoy una franquicia con seis largometrajes, más de 3 mil 300 millones de dólares en taquilla, cuatro premios Oscar y otros tantos cortos, especiales, derivados y, desde luego, mucho merchandising.
Más de 16 mil millones de dólares han sido producidos por la propiedad intelectual, de acuerdo con lo reportado por el LA Times desde su creación.
La “historia de juguete” no está por llegar a su fin; al contrario. Ya se habla de las partes 6 y 7. Disney y Pixar han declarado que irán alternando entre continuaciones de sus títulos consolidados e historias nuevas. “Toy Story 5” lo confirma.
“Toy Story 5” carga con 250 millones de presupuesto, el más alto de la franquicia; muy atrás quedaron los 30 que costó la primera y también quedarán los 401 que recaudó en taquilla. “Toy Story 5” debutó con el mejor estreno en lo que va de 2026, recaudando 312 millones de dólares en su primer fin de semana.
La cifra, aunada a las críticas (94% en el metasitio Rotten Tomatoes) y el público (una A en CinemaScore y un 95% en Rotten Tomatoes), apuntan a que superará los mil millones de dólares y se colocará como una de las películas más taquilleras de 2026.
“Toy Story 5” va a donde ninguna otra película de la franquicia ha ido y, al mismo tiempo, conecta y recupera su esencia. Aborda la llegada de los dispositivos y la influencia que han tenido en la dinámica de “juego” de los niños. Los han sustituido. Woody lo expresa así: “servimos para jugar, pero la tecnología sirve para todo”.
Y sí, pero no del todo. Sin hacer spoilers, Jessie, la vaquerita que debutara en “Toy Story 2” y la protagonista, descubre que la función de los juguetes, las mascotas y los dispositivos tecnológicos no es tan distinta. Ella lo dice así: “lo que importa es que estuvimos ahí, cuando hizo falta y la ayudamos a crecer”.
“Yo soy tu amigo fiel” es lo que Woody canta en “Toy Story” y, a lo largo de tres películas, ese amigo fiel dejó ir a Andy, su dueño; dejó ir a Bonnie, su segunda dueña. Woody ahora ayuda a otros juguetes. Jessie es también una amiga fiel. Lo fue para Andy, lo es para Bonnie. Antes de Andy estuvo Emilia, a quien se presenta en “Toy Story 5”.
Habrá un después de Bonnie. ¿Hay algo más nostálgico que recordar la infancia? Y “Toy Story” lo hace ahora en dos niveles: con las películas y dónde se estaba cuando estrenó cada una de ellas, pero también con los propios juguetes.
“¿Por qué nadie quiere ser mi amigo?”, se pregunta Bonnie al principio de la película. Lilypad, su nuevo dispositivo y la antagonista, parece la solución: la ilusión del contacto humano a través de una pantalla. Jessie lo comprende. “Toy Story 5” lo entiende y lo presenta en una aventura que reconecta con su más pura esencia: la amistad.
“Toy Story 5” es un amigo fiel y los amigos, sin importar la distancia y el tiempo, están ahí. Lo dice la canción: “cierra los ojos y recuerda… yo soy tu amigo fiel”.


