Más allá del anuncio de una derrama económica de 70 mil millones de pesos como balance del Campeonato Mundial de Fútbol y del récord global de 5 millones de camisetas del equipo nacional vendidas (¿aquí estarán consideradas las prendas “pirata”?), a cinco días de finalizar el evento, deja para nuestro país un saldo agridulce.
En lo futbolístico, México no logró superar sus logros de mundiales anteriores. No se alcanzó el anhelado pase a octavos de final. La derrota ante la selección de Inglaterra regresa a millones a su cruda realidad;.si bien se consiguió mayor proyección de jugadores mexicanos en ligas internacionales y una visibilidad que ayudó a consolidar una generación de talentos.
Muchos consideran que este campeonato dejó saldo benéfico, pues durante ese tiempo se logró la unidad del pueblo que se congració con el equipo nacional.
Sin embargo, para nuestro país este Mundial no significa un antes y un después. Aunque fue un gran distractor, siguieron sucediendo cosas y los problemas siguen creciendo. Los profesores de la CNTE se llevaron una recompensa económica producto de su chantaje; las madres buscadoras siguen sin ser atendidas; los más de 135 mil desaparecidos, de los cuales 35 mil son mujeres y niñas; bancos del Bienestar sin dinero; fosas clandestinas; la economía que no crece; y la evidencia de que el mantenimiento preventivo y correctivo brillan por su ausencia en muchos de los servicios e instalaciones de las tres urbes participantes en el Mundial.
El malestar se hizo presente en muchos ciudadanos que alteraron su ritmo de vida, especialmente los cercanos a los estadios en la CDMX, Guadalajara y Monterrey.
Durante los juegos se dieron actos de barbarie por parte de aficionados molestos, como arrojar líquidos, tirar objetos y el incalificable grito homofóbico que no se logra erradicar.
En realidad, la mayoría de los mexicanos vivimos un Mundial de pantalla, porque los exorbitantes precios de los boletos no permitieron que los tradicionales asistentes a los estadios lo hicieran durante este campeonato, ya que la FIFA secuestra las instalaciones y somete todo lo que en ellas ocurre a sus reglas, que son en muchos casos contrarias a legislaciones locales.
Muchos de los verdaderos aficionados tuvieron que conformarse con ser espectadores de los juegos en todo tipo de pantallas, desde smartphones, caseras, gigantes en los “fan fest”, en restaurantes y hasta en las vitrinas de centros comerciales.
Por otra parte, los excesivos gastos en infraestructura, que se realizaron por los dictados de la FIFA, que han generado cargas presupuestales excedentes sobre las finanzas públicas, que redundaron en un mayor debilitamiento de la disciplina presupuestaria. En medio de la fiesta, han pasado inadvertidos los gastos excesivos en eventos multitudinarios para que la gente se sintiera incluida en lo que estaba ocurriendo en los estadios, al proyectar los juegos que no podía ver en casa sin tener que pagar una cuota.
Las inversiones que se hicieron para el Mundial corresponden más a los mandatos de un monopolio global, la FIFA, que a necesidades urgentes de la población. Los países sede son, frente al ese organismo, “acatadores de reglas”, obedientes, que no negocian en condiciones de igualdad, con tal de obtener la sede, ya que la FIFA define, unilateralmente, estándares de infraestructura; exige exenciones fiscales y aduanales; traslada riesgos operativos y de seguridad al Estado anfitrión; y captura la mayor parte de los ingresos globales (derechos de transmisión y patrocinios globales).
En síntesis, México, como co sede del Mundial, se conformó con llevar a cabo en tres ciudades de su territorio sólo 13 partidos de las primeras fases eliminatorias (los menos atractivos), de los 104 que en total se realizarán, con la participación, por primera vez, de 48 representativos de otros tantos países.
Si los juegos, en su totalidad, hubieran tenido lugar en otro país, para la mayoría de los mexicanos habría sido lo mismo. Por muchas emociones que se hayan vivido, más que real, éste fue para nuestro país un Mundial de pantalla.



